Consejos para mejorar las relaciones laborales

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¿Con qué frecuencia dices «bien hecho» a tu colega?

¿Por qué la relación laboral necesita tanta dedicación como la personal?

No olvidemos, después de todo, que probablemente pasamos más tiempo allí que en casa con los nuestros.

Tanto si eres un empresario como si eres un empleado, no cabe duda de que hay puntos de fricción y dificultades en cualquier lugar de trabajo. Lo que todos olvidamos en el lugar de trabajo es que, aunque sí, hay una jerarquía y los subordinados dependen de los supervisores; todos seguimos siendo adultos que compartimos el objetivo común del éxito y el crecimiento de la empresa.

Esto significa que la relación laboral necesita tanto esfuerzo y una buena base como la personal.

Importancia de las habilidades comunicativas en el trabajo

Las habilidades de comunicación son un activo muy importante en el mercado laboral actual.

Durante tu búsqueda de empleo, seguramente habrás visto las habilidades de comunicación en las calificaciones requeridas para un puesto de trabajo.

Así, las habilidades comunicativas pueden ser un salvavidas en un entorno laboral. Pero, ¿cómo podemos mejorarlas para conseguir una mejor comunicación en el trabajo?

Los siguientes consejos de Sferamind, te ayudarán a manejar mejor la comunicación y a lidiar con cualquier colega difícil:

1. Tómate tu tiempo

Dedique tiempo a conocer a sus colegas cuando esté en un nuevo lugar de trabajo o incluso en un entorno laboral ya existente si nunca se ha tomado el tiempo de hacerlo. Es importante entender los rasgos clave de una persona antes de trabajar juntos para que ambos sepan más o menos cómo se van a comportar.

2. Hablar con la mente clara

Cuando surja un conflicto en el trabajo con un colega, no lo discutas en el momento de la carga emocional. Reconoce la emoción de la otra persona y la tuya propia y aléjate del conflicto. Así cuando ambos estén calmados, estarán dispuestos a discutir con la mente clara. La ira nunca es la consejera adecuada y sólo puede traer más tensión.

3. Saber lo que se quiere

Si choca con su supervisor, una vez que haya terminado la reunión y salga de su despacho, será mejor que se tome su tiempo antes de dar su propia respuesta. Deja que la tensión se disipe y solicita una reunión con tu supervisor para revisar lo que se dijo.

Piensa bien lo que quieres decir y antes de expresar tu posición -siempre con argumentos- reconoce primero en qué puede tener razón y procede con tu propia propuesta para resolver el desacuerdo.

4. Dar una opinión constructiva

Si eres empresario o supervisor, es habitual que el poder del cargo que ocupas te lleve a imponer tu opinión a los demás. Pero no olvides que estas personas trabajan para ti. Es importante contarles sus errores, pero es igual de importante, y más, recordar que tu papel es también didáctico.

Los errores en una empresa le cuestan a la propia empresa, así que, si no ayudas a tu subordinado, éste seguirá repitiéndolos y tú acabarás siendo un empresario/supervisor centralizado que pronto puede estar coqueteando con el desgaste. Llama a tus subordinados y habla con ellos sobre las áreas que necesitan mejorar y dales un feedback constructivo y las herramientas para crecer.

5. Pulgares arriba

No olvides decir «bien hecho» a un compañero por un trabajo bien hecho o una buena colaboración que hayas tenido. Seguro que lo aprecian.

6. Salir de la oficina

Si eres empresario, concédete a ti mismo y a sus empleados tiempo fuera del lugar de trabajo. Esto siempre ayuda a estrechar las relaciones y también a desestresarse de la rutina laboral.

Empatizar el arte de ponerse en el lugar del otro

Aunque no es fácil poner en práctica el concepto de «empatizar» que significa ponerme en tu lugar.

La empatía se desarrolló originalmente como una herramienta de la psicoterapia, pero al ver su potencial, se reconoció su valor en todas las relaciones interpersonales. Es una de las herramientas de comunicación más poderosas, a través de ella se logra la identificación emocional con el estado de ánimo de una persona, la plena comprensión de los motivos de su comportamiento, sus pensamientos y la situación en la que se encuentra.

Pero, ¿hasta qué punto es sencillo quitarse las propias gafas y ver a través de las del otro, oír lo que oye y sentir lo que siente?

No es un proceso fácil, pero merece la pena aprender a ponerse en el lugar del otro. Así que esforcémonos por cultivarla.

Para poder comunicarnos con empatía, primero debemos conectar con nosotros mismos. Tenemos que aceptar que hay más de una verdad, aceptar la diversidad y, sobre todo, dejar de lado las críticas “destructivas”. Cuando lo conseguimos, pasamos a la siguiente etapa, que es «aprender a escuchar».

Al escuchar con empatía, animamos a nuestro interlocutor a expresarse libremente, eliminando el miedo a ser criticado.

Tanto si la comunicación es personal como profesional, lo importante no es estar de acuerdo para que la otra persona se sienta aliviada, sino comunicar que hemos entendido y sentido lo que le ocurre, para que se sienta segura y confiada para seguir adelante.

Por último, recuerda que toda relación armoniosa tiene sus arrebatos. Si se gestionan adecuadamente, pueden pasar de ser una fuente de estrés a un proceso constructivo y productivo en beneficio de todos…

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Miguel Medina
Especialista en Comunicación Digital y Social Media. Content Manager, Editor y Redactor de Contenidos Web en diferentes revistas y medios de prensa online. Prosélito devoto del Lean Writing. Desayuno datos, almuerzo datos y ceno datos. El lector es el único que siempre tiene razón.

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