(Lo bonito está en dejarse llevar, echar a correr a ningún lugar)
Después de unos días sin hacer nada interesante, me decidí salír a correr por las calles de Southampton. El día era soleado, algo extraño para ser Inglaterra. El camino que iba a recorrer no lo había mirado previamente en Google Earth ni me había hecho una idea clara de que calles iba a tomar, simplemente esta vez me iba a dejar llevar. Elegí cambiar de zona, en vez de los lugares de siempre me fui a la zona este de la ciudad. Nunca había estado allí, crucé el ‘Itchen Bridge’ y empecé a descubrir lugares nuevos, zonas que desconocía por completo. No me esperaba ni por asomo encontrarme con un castillo derruido, una playa de piedras no muy lejos de cruceros de lujo, edificios residenciales, calles desiertas, parques con padres disfrutando de sus hijos y viceversa, pequeños pueblecitos dentro de la ciudad con parejas de ancianos cogidos de la mano, bosques escondidos y paseos románticos que bordean el río.
Itinerario de ruta:
http://maps.google.es/maps/ms?hl=es&ie=UTF8&t=h&msa=0&ll=50.897566,-1.382947&spn=0.011236,0.018241&msid=114051997243480393278.0004886cab6f49be99a64&source=embed
No podía parar de correr, iba descubriendo al compás del trote la otra cara de la moneda, la otra parte de la ciudad. Era como estar leyendo un libro en el que el capítulo se está poniendo interesante y te resistes a apagar la luz quedándote hasta altas horas de la madrugada leyendo para seguir transportándote a otro mundo. Me pasaba lo mismo. Correr más significaba encontrar nuevos lugares, conocer más a fondo esta ciudad, alejarte de lo de siempre y lo rutinario para descubrir algo nuevo.
Por el camino y al principio del recorrido mi compañero de carreras y yo, nos encontramos a un señor que al vernos decir algo en español nos preguntó si eramos españoles. Resultó ser un señor de Barcelona llamado Javier que llevaba viviendo en Soton 32 años nada más y nada menos. Después de una pequeña charla empiezas a imaginarte como habrá llegado a parar a esta ciudad, empiezas a especular que caminos habrá elegido para acabar tanto tiempo viviendo en el sur de Inglaterra, ¿llegas a acostumbrarte a la vida inglesa? y sobre todo, ¿llegas a acostumbrarte al tiempo de esta isla? Supongo que las razones no son banales ni superficiales como en un principio empecé a preguntarme, sino mucho más profundas. Razones que hablan un “lenguaje extranjero” que muchos desconocemos todavía a nuestra temprana edad pero que espero, llegaremos a aprender sin otorgar muchas dudas.
Llegué a casa tras unas horas perdiéndome por la ciudad. Ya en casa y agotado en la cama empecé a darle vueltas a todo. Este recorrido había supuesto algo más. ¿Había conocido toda esa parte de la ciudad por mera voluntad del destino o tal vez eran mis elecciones las que me habían llevado ahí? Todos hacemos elecciones que nos llevan a algún lugar. Estas elecciones nos llevan a conocer personas, personas mágicas, personas que vienen y se van, posiblemente estas elecciones te harán conocer la persona de tu vida y, seguramente, te harás a ti mismo.
Elegimos nuestros caminos que nos llevarán allí o allá. A veces, es mejor echar a andar, dejarse llevar y que el recorrido te dicte la dirección. El destino ansiado no es siempre el adecuado y puede que te pierdas las pequeñas cosas del viaje, confundiéndote con las señales que hay en el camino sin parar nunca de andar y andar sin caer en cuenta de que todo viaje llega en algún momento a su fin. Elegir es el único verbo que poseemos, nadie nos debe decir donde debemos detenernos, todos debemos encontrar por nosotros mismos la manera de parar de andar y terminar el viaje.
Realmente he comprendido que no importa ya tanto el destino de nuestro viaje sino el camino que recorremos y lo que vamos aprendiendo en él. Nos podemos equivocar eligiendo pero lo bonito está en dejarse llevar, echar a correr a ningún lugar. “Nuestra vida es como una máquina de escribir donde redactamos la página de nuestra vida cometiendo fallos, errores que no se pueden borrar dejando tras de sí esa mancha que nos recordará por siempre que una vez nos equivocamos”
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Increíble relato y mejor reflexión. Me parece que voy a estar un rato pensando en ello….
Excelente relato!
Saludos
Elisa en Argentina